Rupestre

JULIO 2018 • ENERO 2019

Rupestre. Los primeros santuarios – MARQ

EXPOSICIÓN de producción propia. Colaboración entre el MARQ y el Área de Arquitectura.

Rupestre. Los primeros santuarios, recoge distintos conceptos por ser un producto coral en el que han intervenido distintas voces, unas más volcadas en la investigación y otras más envueltas en programas de difusión y conservación, que, en su diferencia, aquí consiguen ir al unísono. Se quería tratar varios aspectos, la historia de la investigación como dilatado proceso de conocimiento; el significado y contexto del Arte Paleolítico y de los artes neolíticos (Macroesquemático, Levantino y Esquemático); las técnicas que emplearon sus realizadores, sus conocimientos y problemas; y en sí mismo su conceptualización como ARTE, como un hecho que alcanzarían a realizar solo los más hábiles, cuya materialización codificada sería tan aceptada como admirada en el seno de aquellas sociedades que harían santuarios de las cuevas y abrigos escogidos, es decir, lugares de reunión, encuentro y transmisión de la información.

Se centra en el Arte Rupestre de la provincia de Alicante, ampliando su atención a otras áreas de la Península Ibérica, necesarias para contextualizar el discurso expositivo.

En todo el desarrollo expositivo se plantea la inclusión de piezas de arte mueble que guardaran relación con el arte rupestre y también con la expresión simbólica, incluyendo elementos vinculados con lo ornamental y con el mundo funerario.

Este conjunto antecede a las piezas de la Comunidad Valenciana, compuesta por una selecta muestra de cantos, plaquetas y huesos con motivos zoomorfos y geométricos grabados procedentes de los propios fondos del MARQ y otras cedidas gracias a las gestiones mantenidas con el Museo de Prehistoria de Valencia, el Museo Arqueológico y Etnográfico Soler Blasco de Xàbia o la Colección Museográfica de Gata de Gorgos. Entre las mismas destaca una selecta serie procedente de la Cova del Parpalló de Gandía y del conjunto del Tossal de la Roca de La Vall d’Alcalá.

En lo artístico la sala culmina con una potente imagen gráfica y audiovisual de los tres santuarios con arte rupestre que se reconocen en Alicante, la Cova Fosca y la Cova del Reinós, en La Vall d’Ebo y la Cova del Comte de Pedreguer. Todos ellos se muestran a partir de materiales, calcos, fotografías y audiovisuales que realzan la belleza de lo representado, al tiempo que nos introducen en los recónditos lugares de las cuevas donde este arte fue plasmado. Algunas de estas representaciones parietales se grabaron hace al menos 21.000 años. Al santuario de la Cova Fosca se destina el ábside de la sala. Resulta el más complejo en motivos, observándose bóvidos, ciervas y caballos, remontándose su antigüedad a hace unos 16.000 años.

La segunda sala se dedica al ARTE MACROESQUEMÁTICO, centrándose en el Santuario de Pla de Petracos. En lo museográfico la experiencia materializada en Castell de Castells abre el discurso, si bien ampliando el foco a todo el registro de esa manifestación circunscrita al norte de nuestra provincia y a algunas zonas limítrofes.

El Arte Macroesquemático es el mejor referente de las nuevas creencias que introduce el Neolítico. Es una manifestación por el momento exclusiva de Alicante y áreas valencianas limítrofes cuya representación principal son las figuras humanas y los motivos geométricos. Se caracteriza por imágenes pintadas de alto contenido simbólico. Se utilizaron pinturas de color rojo oscuro de aspecto pastoso, con las que se reprodujeron figuras vegetales, animales y, especialmente, humanas, destacando los orantes. Se trata de antropomorfos con los brazos levantados en actitud de súplica y las manos abiertas con indicación de los dedos. Todos los conjuntos tienen un gran tamaño, alcanzando algunas figuras más de un metro de altura.

Su distribución coincide con la de un importante conjunto de yacimientos neolíticos con presencia de cerámicas con decoración impresa cardial, característica de los primeros campesinos de nuestras tierras.

Los calcos de los principales conjuntos -Coves Roges de Tollos, Barranc de Famorca, La Sarga de Alcoy y Barranc de Benialí-, en los que tiene un lugar preferencial el Pla de Petracos, se ven acompañados por una pieza extraordinaria. Tras su reciente muestra en la exposición del Museo Arqueológico Nacional “El poder del pasado. 150 años de Arqueología en España”, se debe al Museo Arqueológico Municipal de Alcoy, que el vaso con el orante de la Cova de l’Or ocupe un lugar principal al ubicarse junto a los impactantes motivos de Pla de Petracos.

En esa segunda sala se disponen de otras piezas, principales en el sensacional repertorio cerámico que sostiene la vertiente mueble del Arte Macroesquemático y que se completan en la tercera sala con otras de la misma naturaleza vinculadas al Arte Levantino y al Esquemático. Principalmente se adscriben a las colecciones de l’Or (Beniarrés), Sarsa (Bocairent), Abric de la Falguera (Alcoy) que, junto al Museo de Alcoy, prestan para la ocasión el Museo de Prehistoria de Valencia y el Museo Arqueológico de Ontinyent i La Vall d’Albaida (MAOVA); añadiendo el MARQ las piezas que dispone de las cavidades de Cendres de Teulada y la Cova Ampla del Montgó de Xàbia.

En la tercera sala se disponen los contenidos de los ARTES LEVANTINO Y ESQUEMÁTICO, como realidades también neolíticas que, en parte de su desarrollo, fueron sincrónicas, y cuyas manifestaciones en Alicante ofrecen un registro tan rico como sugestivo.

El Arte Levantino se extiende por la fachada oriental de la península Ibérica, desde los Pirineos hasta Almería y Jaén, mientras que el ARTE Esquemático se distribuye por toda la península Ibérica y algunas zonas de la Europa occidental. Ambos tipos se localizan en cuevas o abrigos de escasa profundidad, siendo excepcionales los ejemplos de Arte Esquemático en el interior de cuevas profundas.

El Arte Levantino se caracteriza por el naturalismo y la cuidada ejecución de sus imágenes, donde los animales, hombres y mujeres -aislados o formando escenas- son los principales protagonistas.

En el Arte Esquemático las figuras se reducen a sus líneas básicas, abundando los motivos simbólicos en los momentos avanzados. Concentra la documentación de más de veinte enclaves, La Sarga de Alcoi, La Catxupa de Denia, La Palla de Tormos, Pinos de Benissa, Raco de Gorgori de Castell de Castells o Barranc de la Cova Jeroni y Benirrama en la Vall de Gallinera, entre otros. Alternando el discurso entre los dos artes, para potenciar la idea de simultaneidad en el tiempo, en la primera parte de la sala se abordan diferentes temáticas, como las mujeres, los hombres, los niños, los animales, la vegetación, los astros y las escenas que todos ellos componen.

La segunda parte de la sala se destina al momento final del Arte Esquemático, ejemplificado, sobre todo, en las figuras denominadas ídolos. En relación con esta temática dos vasos cerámicos revisten un especial interés: el vaso de Costamar con el motivo oculado conservado en el Museo de Bellas Artes de Castellón; y otro con decoración simbólica, localizado en Los Millares y conservado en el Museo de Almería.

En este ámbito, los ídolos también tienen su espacio, mostrándose singulares piezas conservadas en el MARQ y los museos de Alcoy y Valencia, como los óseos planos localizados en la Cova d’En Pardo, de Planes; los de hueso largo descubiertos en El Fontanal de Onil y Bolumini de Alfafara y un precioso ídolo colgante de la colección de referencia de la Cova de la Pastora de Alcoy. Vinculada a esta temática se presentan los calcos tradicionales y otros digitales de los abrigos de Peña Escrita de Tàrbena, Cabeçó d’Or de Relleu, Barranc dels Garrofers de Planes, Penya de l’Ermita del Vicari de Altea, El Salt de Penàguila y la Cova del Migdia de Xàbia.

La exposición culmina con una evocación a la influencia del Arte Prehistórico en el ARTE CONTEMPORÁNEO, mostrándose como pieza principal la obra de Miquel Barceló, Il pittore a Bologna (1983). Acompaña su instalación un pasaje del audiovisual, El cuaderno de barro (2011), de Isaki Lacuesta, donde Barceló realiza motivos rupestres zoomorfos en una cavidad del país dogon de Mali, con la interacción de otro pasaje del documental Le mystère Picasso (1956), de HenriGeorges Clouzot, en el que Pablo Picasso se expone a una creación filmada en directo En esta línea de introducir hacia el final del recorrido por RUPESTRE algunos guiños o llamadas a la creación artística, como puentes en el tiempo, al final de la exposición se dispone un mural del artista Dionisio Gázquez inspirado en Pla de Petracos y un cortometraje dirigido por éste y Alberto Hernández, que vincula lo prehistórico y lo contemporáneo.


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