FIESTAS POPULARES

SEMANA SANTA de ALICANTE

semana santa alicantina - vivir Alicante

La Semana Santa de
Alicante es marinera,
mediterránea y,
sobre todo, muy especial.

Se cree que los orígenes de la Semana Santa de Alicante se podría establecer a principios del siglo XV, al mismo tiempo que las cofradías de disciplinantes en Italia. Tampoco sería de extrañar que durante la peregrinaje por estas tierras en 1411 de San Vicente Ferrer, fueran impulsadas y promovidas las primeras cofradías. Así de esta manera hasta finales del siglo XVIII la Semana Santa de Alicante contaba con dos únicas procesiones la del Jueves y Viernes Santo. Destacar la Cofradía de la Purísima Sangre de Cristo, que según el cronista Rafael Viravens, se funda en la ermita existente donde ahora se ubica el Convento de las MM Agustinas, que daba culto a una imagen de la Virgen de la Soledad, La Marinera, venerada y querida por los marineros que invocaban su protección para no caer cautivos de los piratas.

Con el transcurrir del tiempo, nuevas cofradías surgen del seno de los gremios y otros colectivos, como San Jaime y Andrés, San Pedro, Verónica, Ecce-Homo o Soledad de Santa María, por nombrar tan sólo algunos ejemplos, que concluirán su participación pasional en la Procesión General del Viernes Santo, que toma inicio en el ermitorio de la Sangre. El Decreto general de extinción de cofradías de 1783 y la supresión de los gremios, a finales del siglo XVIII traería como consecuencia la supresión de las procesiones de Jueves y Viernes Santo. Tenemos que esperar hasta 1819 para ver otra procesión en la Semana Santa de Alicante, pero esta vez sólo la Procesión General del Viernes Santo, que saldrá de la Basílica de Santa María

Durante el s. XIX, la Semana Santa de Alicante recuperarán y se fundaran nuevas cofradías, pero en 1931 se vuelven a suspender con la Proclamación de la II República. En este periodo las hermandades no se limitan únicamente a procesionar el Viernes Santo sino que algunas proyectan una labor social excepcional, como la Mayordomía de la Samaritana, ofreciendo una magna comida a 13 pobres y otra a más de 400. Otras tradiciones y singularidades surgirán en este periodo (1819-1931) aunque algunas, ya desaparecidas, como la permanente participación de “armaos” o piquetes de romanos en las procesiones, o la iluminación y engalanamiento de fachadas y balcones al paso del cortejo procesional. Igualmente, desde el XIX hasta bien entrado el siglo XX, el Ayuntamiento emitirá curiosos bandos prohibiendo “la circulación de carruajes, el disparo de armas de fuego y petardos”, la apertura de comercios, cines, etc. “desde las 10 del Jueves al Sábado al toque de gloria”.

La procesión del Jueves Santo se perderá con el pasar de los tiempos, quedando solamente la del Viernes Santo, o la del Santo Entierro, donde llegaron a participar 17 pasos, abriendo el cortejo la Samaritana y cerrándolo el Sepulcro y la Soledad, aunque seguramente nunca llegaron a salir todos los pasos a la vez. La Semana Santa de Alicante daba comienzo al atardecer, entre las 17:30h y 19:00h, siendo las 18 horas la más habitual y tardando, igualmente, entre dos y cuatro horas en realizar un itinerario, también llamado “carrera”, por el casco antiguo de la ciudad. Una procesión que finalizaba en la calle Mayor, optando por retornar a sus sedes, algunas hermandades y cofradías, “al son de marchas alegres”.

El Viernes Santo por la mañana algunos pasos eran trasladados desde sus sedes a la iglesia de Santa María, con el fin de tenerlos listos para la procesión vespertina. De la iglesia del Carmen acudía la Virgen de los Dolores y San Juan; la Sentencia y la Verónica de San Francisco; la Caída, Angustias y el Nazareno de las Capuchinas; de casas particulares o almacenes, otros, hasta que la plaza de Santa María se iba llenando de tronos y cofrades. Sin duda, la basílica de Santa María se convertía en un museo iconográfico repleto de imágenes de los siglos XVI al XVIII, de Francisco Salzillo, A. Riudavets, de procedencia italiana, etc. La mayoría de los pasos iban precedidos de sus estandartes. A continuación, filas de devotos y nazarenos portando hachones, cirios, atributos de la pasión. Vestían túnicas de diversos colores, predominando el negro, aunque en el último tercio del XIX se pusieron de moda los “hábitos blancos, negros, morados, de color castaña, en forma de cola, con las cabezas abiertas con gorras y turbantes”. Las andas, pequeñas, llevadas por pocos portadores. De madera y con pocos arreglos, mas apenas unas guirnaldas de flores, se iluminaban con acetileno o velas para ser acompañados por una banda de música, una capilla musical o un coro entonando patéticos motetes.

Con la proclamación de la II República, las procesiones de semana santa de Alicante quedarán prohibidas en toda la provincia por orden del Gobernador Civil. Una vez finalizada la contienda civil, surge la posibilidad real de recuperar las cofradías y reorganizar la procesión del Santo Entierro desaparecida en 1931, de manera que, será el alcalde de Alicante D. Ambrosio Luciáñez Riesco, quien solicite al Gobernador Civil la restitución de las procesiones de semana santa. En este momento se organizan vía crucis, triduos y novenas, y hasta se programa a partir de 1940 el tradicional miserere de Crevea en varios templos de la ciudad. También se retoma la protocolaria visita a los sagrarios durante el Jueves y Viernes Santo, de mujeres ataviadas con la clásica peineta y caballeros de traje oscuro. Debido a que la mayoría de las hermandades y cofradías existentes en la ciudad con anterioridad a 1931, habían dejado de funcionar y sus imágenes y enseres desaparecieron en los años 30, se tenía que empezar de cero, aunque contando con las tallas que no se perdieron, siendo los pasos del Santo Sepulcro y la Soledad Marinera, los únicos participantes en la procesión del Viernes Santo de 1940 que saldría, nuevamente, de la parroquial de Santa María. No obstante, el día anterior, Jueves Santo, la venerada imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, procesionaría con su hermandad a las 10 de la noche desde la Puerta Negra de la con-catedral.

Con la semana santa de Alicante prácticamente restablecida, solo quedaba la recuperación de antiguas cofradías o la creación de nuevas. Y no tardaron en aparecer a partir de 1942. La Hermandad de Ntro. Padre Jesús, la Cofradía Sacramental del Cristo del Divino Amor y Virgen de la Soledad con origen y raíces en el siglo XV; la Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores y San Juan de la Palma, con antecedentes en el siglo XIX, y la Hermandad de Ntra. Sra. de la Corona de Espinas denominada años más tarde “Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder y Ntra. Sra. de la Esperanza”, refundada por sus antiguos cofrades. Otras hermandades venidas de siglos atrás, como Santa Cruz, San Pedro, Flagelación, Ecce-Homo, Oración en el Huerto o Santa Cena también comenzarán una nueva andadura a partir de los cuarenta, al igual que otras de nueva creación, como la Hermandad del Perdón, Hallazgo, Mater Desolata o Jesús Despojado de sus Vestiduras, de manera que, en la actualidad, podemos estar orgullosos de decir que, Alicante, ha recuperado todas las hermandades o advocaciones que existían con anterioridad al 31, contando en la actualidad con 27 hermandades y cofradías y más de 50 conjuntos iconográficos de gran calidad artística, que realizan sus estaciones de penitencia entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección.

Información sobre las diferentes cofradías que procesionan en la Semana Santa Alicantina

SEMANA SANTA ALICANTINA